
Bautismo
«Vayan y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que les he mandado. Y sepan que yo estoy con ustedes siempre, hasta el fin del mundo.»
Mateo 28:19-28
El Bautismo es el primero de los siete sacramentos y la puerta de entrada a los demás. Es el primer y principal sacramento del perdón de los pecados porque nos une a Cristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía constituyen los sacramentos de iniciación mediante los cuales el creyente recibe la remisión del pecado original y personal, comienza una nueva vida en Cristo y en el Espíritu Santo, y se incorpora a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.

Padrinos
Requisitos
Requisitos
Los padres deben estar dispuestos a educar a sus hijos en la fe católica. El bautismo es el comienzo de la vida sobrenatural, pero debe cultivarse a lo largo de toda la vida.
Los padres deben asistir a una clase de preparación para el bautismo aquí o en su parroquia.
Padrinos/Madrinas
Deben ser buenos ejemplos y fuentes de apoyo tanto para el niño como para los padres, y ser miembros plenamente iniciados de la Iglesia Católica.
Debe estar confirmado y tener al menos 16 años.
Debe llevar una vida casta como persona soltera o estar casada en un matrimonio católico válido.
Deben vivir activamente su fe, asistir a misa y confesarse con regularidad.
Deben asistir a una clase de preparación para el bautismo aquí o presentar un comprobante de asistencia de su parroquia local.
Solo se requiere un padrino o madrina católico.
El siguiente formulario se utiliza como formulario de padrino/madrina tanto para el Bautismo como para la Confirmación.

Preguntas frecuentes
1. ¿Qué debo hacer para bautizar a mi hijo?
El primer paso es contactar con tu parroquia. Colaborarás con la parroquia para preparar el sacramento, generalmente mediante una clase de preparación para el bautismo. El requisito fundamental para el bautismo es que aceptes que tu hijo/a “será educado/a en la religión católica” (Canon 868). Tu hijo/a también deberá recibir un nombre cristiano, inspirado en un santo o una virtud (aunque este nombre no aparezca en el certificado de nacimiento). Además, tendrás que elegir padrinos para que te ayuden a educar a tu hijo/a en la fe.
2. ¿Cómo debo elegir a los padrinos de mi hijo?
Ser padrino o madrina no es un cargo honorífico, sino un modelo a seguir y un apoyo para vivir la vida cristiana. Según el derecho canónico, existen ciertos requisitos para los padrinos y madrinas: deben tener al menos dieciséis años, haber recibido los sacramentos de iniciación, ser católicos practicantes y estar en buena comunión con la Iglesia, y no pueden ser los padres del niño.
3. Si soy padrino/madrina, ¿qué debo hacer?
Las parroquias tienen diferentes requisitos para los padrinos. Algunas exigen que los padrinos asistan a una clase de preparación junto con los padres. Consulta con la parroquia donde se realizará el bautizo para conocer sus requisitos.
4. ¿Puede una persona no católica ser padrino o madrina?
Una persona que sea cristiana bautizada y no católica no puede ser padrino o madrina, pero sí puede ser testigo cristiano del bautizado, junto con un padrino o madrina del sexo opuesto que cumpla con los requisitos para ser padrino o madrina.
5. Si soy un adulto o tengo un niño mayor de siete años que solicita el bautismo, ¿qué debo hacer?
Los adultos y los niños mayores de siete años participan en los ritos de iniciación cristiana para ser bautizados durante la Misa de la Vigilia Pascual. Para más información, póngase en contacto con su parroquia local.
Más información
El Bautismo es el primero de los siete sacramentos y la puerta de entrada a los demás. Es el primer y principal sacramento del perdón de los pecados porque nos une a Cristo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación. El Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía constituyen los sacramentos de iniciación mediante los cuales el creyente recibe la remisión del pecado original y personal, comienza una nueva vida en Cristo y en el Espíritu Santo, y se incorpora a la Iglesia, el Cuerpo de Cristo.
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